Desde luego que hay gentes maravillosas. Un compañero se molesta en escribirme una carta y me envía por correo postal unos artículos y noticias, que aunque están circunscrita a la Comunidad Valenciana creo que por su importancia debo de exponerlo aquí. Muchas gracias a Juan M. Moreno Carranza, podólogo de Los Palacios (Sevilla).

Copio un interesantísimo articulo de mi amigo Ángel Camp que aparece en “ el Podólogo” Boletín informativo del Colegio de Podólogo de la Comunidad Valenciana. El subrayado es mío.

La podología va bien: no tengo tiempo

La afirmación que la podología va bien esta basada en, la frase más recu­rrente de los podólogos ante cualquier requerimiento "No tengo tiempo". Re­cientemente la junta de gobierno del ICOPOCV decidió la realización de una encuesta para saber ciertos aspectos de la profesión en nuestro entorno e intentar confeccionar los presupuestos y los es­fuerzos hacia los puntos de mayor interés para el colectivo. Teníamos dos opciones, o mandarla vía correo ordinario y esperar la contestación ¿hasta cuando? Y ¿cuán­tas hubiesen llegado?! O llamar a todos los colegiados y que libremente nos con­testasen los que tuviesen interés en ello. Del mismo modo nos haríamos una idea de la realidad del colectivo.


Los resultados por desgracia no sorprenden, los publicaremos en bre­ve, después de la asamblea y en plan general. Queríamos ver parte de la rea­lidad que afecta al colectivo de primera mano y no por el mero comentario de pasillo. Se cae mucho en el error y pa­rece que lo que afecta a todo el mundo es solamente lo que dicen unos pocos, simplemente porque lo dicen, siendo la gran masa, en este caso, muda.


Intentando analizar con otros compa­ñeros el comportamiento del colectivo de podólogos, llegamos a conclusiones alarmantes para el mismo.
Hace un tiempo, el ejercicio de la podologia era secundario a la actividad principal que normalmente era la de enfermería y aun
que la consulta diese más dinero, el otro era el trabajo fijo. Siendo así, nos encon­tramos que la mayoría de la gente de esas generaciones, no sólo no participa en el día a día del Colegio, sino que no van a ninguna jornada, congreso, curso etc. Ni tan siquiera para ver a sus anti­guos compañeros y tomar café con ellos.


Algunos dirán que para hacer eso no hace falta ir y gastarse dinero, el caso es que tampoco se reúnen de todas formas. Yo terminé en el año 89 y a muchos de los compañeros de mi promoción no los he vuelto a ver, ya que no han ido nunca o casi nunca a ningún acto podológico, ni aquí ni fuera. Las razones serían una por cada persona a la que le pregunta­ras, pero principalmente la excusa es "no tengo tiempo". Lo sorprendente es cómo es posible ponerse al día sin saber lo que pasa alrededor nuestro, aunque las casas comerciales nos digan las novedades.

Otro colectivo es el más joven, el que termina hoy y se monta consulta mañana, y tampoco acude. Deberían saber que lo que han podido ver en las escuelas es solamente la punta del ice­berg de la podología.


El problema mayor de la podología
, además es la soledad. Soledad de estar en tu consulta, en tu reino, con tus pa­cientes, sin nadie que te diga lo que tienes que hacer, pero también sin referencia, sin saber que realmente lo que estas ha­ciendo está bien (pues a mi me va bien, la gente no se queja y vuelve ... ).

No tienes el estimulo del trabajo en equipo, del estudio en común ¿cuánta gente estudia de manera regular? (es que todo esta en Inglés y ¿qué me va a enseñar este, que lo conozco, que da una charla en las Jor­nadas, si yo lo hago mejor que nadie?) Normalmente, después de trabajar todo el día es muy pesado ponerse a estudiar.

La mayoría de los que estéis leyendo esto me diréis que yo no, que yo hago esto o lo otro, pero seguimos como es­tamos. Mis compañeros de junta me dirán ¿de que te quejas, si las Jorna­das han sido un éxito de participación y organización? Pues si, me quejo, me quejo porque podíamos hacer más co­sas, porque si cada uno de nosotros diera a su profesión un poco de lo que la profesión le esta dando, daríamos miedo. Me quejo de que somos muy pocos los que estamos ahí y por eso, si queremos sacar temas adelante, el año que viene tenemos que sacrificar las Jornadas, porque a todo no se puede acudir, me quejo porque a las convocatorias de participación a las comisionesde trabajo no responde nadie, me quejo porque la gente protesta y cuando le dices, ven y lo resolvemos juntos te contestan "yo no, que yo no tengo tiempo" y eso que es un requerimientosuyo. Lo normal cuando alguien te dice que no tiene tiempo, es que tiene mucho trabajo y cuando es general pues eso "la Podologia va Bien".



Conclusion, en general lo que uno espera es que el colegio piense, incluso antes que yo, que es lo que necesito; que me quiten de alrededor la compe­tencia, que vigilen los precios del resto (no los míos que yo cobro lo que quie­ro), que controlen si todos están legales, con su autorización sanitaria etc. (pero que no me pregunten a mi), que se pre­ocupen si yo tengo enfrente un intruso (pero yo no lo quiero denunciar y no tengo tiempo de reunir las pruebas ne­cesarias) y luego lo denuncien; que se hagan los cursos y las Jornadas cuando a mi me viene bien y que sean bara­tos; que estén listos para impugnar una plaza que me beneficia a mi (pero yo no, que me creo enemigos).
Hace poco había, según parece, mucha gente que decía estar muy interesada en el tema de Fabricación de Productos a Medida, hasta hoy solamente 3 colegiados han solicitado el Manual al colegio (y estos para que han puesto esto, con lo tran­quilos que estábamos).



La pregunta final para la gente que de algún modo tenemos un cargo de responsabilidad y decisión sería ¿qué estimulo me mueve para que yo traba­je en bien de la profesión? Cuáles son los parámetros que van a hacer que yo deje mi quehacer diario, que es mu­cho, para dedicaría al colectivo? Confieso que hay días que no tengo respuesta.
Angel Camp Faulí
Vicepresidente ICOPOCV